Mi historia con un duende.
Lo recuerdo como si hubiera sido tan solo ayer, esto que me paso sin duda jamas lo podre olvidar, mi historia es lo siguiente ...
Tan solo tenía 9 años cuando me sucedió lo que más adelante les platicaré. Yo vivía con mi abuela, no tenía hermanos, era hijo único y mis padres vivían en el extranjero, así que mi abuela se hacía cargo de mí. Vivíamos en una casa de clase media, realmente con mi abuela no me llego a faltar nada, de hecho mi abuela me quería mucho así que llegaba a consentirme de más. Yo a los 9 años realmente era un niño fastidioso, majadero, grosero, consentido y todo lo malo que uno se podría imaginar de un niño de esa edad y un día exactamente el día que esto me sucedió ... recuerdo que estaba en la escuela y había tenido problemas con la profesora, ya que no había presentado 5 tareas seguidas y esa misma tarde la maestra citó a mi abuela en la salida para hablar sobre mis faltas. Después salí al recreo para desayunar, saque mi lonchera, saqué mi almuerzo, lo cual era una sincronizada que me había mandado mi abuela y para esa edad ¡una sincronizada! era algo que yo detestaba. tomé la sincronizada y la tiré a la basura. Me metí al salón y esperé a que se acabaran las clases para ir a mi casa a jugar nuevamente con mi N64 que me había regalado mi abuela y sólo pensaba en eso.
Cuando por fin acabaron las clases, la maestra me siguió hasta la salida, me tomó de la mano y me dijo que quería hablar con mi abuela, me acompañó hasta la entrada. Ahí se encontró con mi abuela y le dijo lo que pasaba con mi situación en la escuela. Yo no pude escuchar bien lo que le dijo, ya que me mandaron al patio, luego de que terminaron de hablar y mi abuela me llamo muy molesta. Nos fuimos a la casa y todo el camino me fue regañando y yo respondiéndole, incluso hasta con groserías. Al llegar a la casa me puse a hacer la tarea, obviamente con mi abuela inspeccionándome y cuando terminé la tarea estaba dispuesto a ir a la sala para jugar con mi N64, pero la abuela apareció y desconecto mi jueguito de la tele a la vez que me decía que lo iba a regresar cuando me lo mereciera y cumpliera con mis obligaciones, y arme un berrinche increíble, le decía de cosas a mi abuela, incluso le dije sobre la sincronizada que había tirado en la hora del reseso, le dije que la odiaba, que ojala se muriera, que ojala un día se fuera y jamas regresara, a lo que mi abuela realmente le dolieron mis palabras, y se fue a su cuarto, creo que fue a llorar y yo también lloraba y no por el echo de que hice llorar a mi abuela si no por que quería mi jueguito, la abuela no salia de su habitación ni para comer, yo tampoco comí aunque la abuela si había echo la comida que ya estaba en la mesa, andaba en mi cuarto jugando con unos dinosaurios como si todo lo que hubiera hecho ese día jamas hubiera pasado, entonces después de un buen rato salio la abuela de su habitación, y me dijo que iba a salir con su comadre a tomarse un café (como todos los jueves) y me preguntó si quería ir con ella, a lo que yo respondí: -¡Ya lárgate! y solo ella se fue, así que se me ocurrió la gran idea de aprovechar que ella no estaba para bajar mi jueguito del closet y conectarlo a la televisión y jugar un buen rato, al cabo que la abuela llegaba a tardar mucho tomando el café, y sí bajé mi juego, lo conecté y comencé a jugar. Empecé a recordar lo que había hecho en el día y decidí que me valía, continué jugando, pause el juego luego cuando voltee para tomar mi refresco exactamente al lado del sofá estaba parado como una especie de monito, pequeño, robusto, vestía un pequeña capucha café, con cara verde y aspecto muy muy desagradable que me miraba a los ojos, al verlo yo también entré en un shock por la impresión que causó en mi esa apariencia. Yo sentí que duré mirándolo como 2 minutos, pero lo horrible fue que mientras él me miraba me empezó a hablar, pero hablaba de una manera (no era español) parecía más una especie de gruñidos chillones que al oírlos no pude evitar gritar, taparme los oídos y cerrar los ojos, corres hacía mi cuarto a encerrarme. Sentía que jamás iba a llegar mientras escuchaba sus ruidos que hacía, que yo creo que trataba de decirme algo, sobre todo en la forma en que sonaba, un sonido que reventaba mis oídos, y al fin llegué a mi cuarto, cerré la puerta y coloqué el botón mientras lloraba, pero aún así lo seguía escuchando, me metí a mi cama entre las sabanas y me hice "bolita". Las voces de esa criatura se detuvieron, sentí algo de tranquilidad, pero a la vez sólo pensaba en volver a ver su horrible apariencia, que de hecho el día de hoy no he podido olvidar. Todo era un silencio muy muy tenebroso, así duró como 5 minutos hasta que comencé a escuchar golpes y rasguños en la puerta, al igual que escuchaba gritar a aquel ser, y yo sólo pensaba en mi abuela y en lo mucho que quería que llegará mientras lloraba pensaba en miles de cosas que esa criatura podría hacerme, se escuchaban sus risitas sus pasos luego no se escuchaba nada y de ratos se volvían a escuchar los ruidos,
pasaron los minutos a mi me parecían horas, y luego pensé en lo que había hecho ese día, inmediatamente me arrepentí de todo lo que le había dicho a mi abuela, y comencé a llorar aun mas y de repente escuche la voz de la abuela que me decía que le abriera la puerta, sentí un alivio mas grande de mi vida, rápidamente corrí hacia la puerta y la abrí y abrase a mi abuela mientras lloraba y le decía que por favor me perdonara que jamas volvería a ser grosero con ella y con nadie entre mas cosas de las que me arrepentía, luego ella me dijo que desconectara mi maquinita y me bañara para cenar.
Bueno para evitar mas choros yo creo que aquella criatura me visito por una razón, por mi forma en la que era, lamentablemente gracias a eso cambie en mi niñez ahora soy mas respetuoso y agradecido sobre todo con mi abuela que desde aquella vez jamas le e vuelto a faltar al respeto por miedo que aquella criatura se me volviera a aparecer, jamas le platique a mi abuela sobre eso y lo cuento hasta ahora, espero que mi historia les sirva sobre todo para los niños malcreados, ojala nunca tengan la necesidad de que aquella criatura les visite como a mí.